1. Articulo: Sobre enseñar arte

Escrito por construccion-educativaXXI 13-02-2018 en Educación. Comentarios (0)

                                           



  (De la serie: una posición pedagógica para aproximar el arte a la educación)

 

                                       I

   La educación artística: sobre enseñar arte [1]

   Técnica y talento al servicio de las ideas


En los últimos tiempos parece superada la cuestión sobre la técnica y el talento, es decir el dilema de si se puede enseñar a ser artista o si el artista nace como tal. Esto responde, entre otras cosas, a la expansión de instituciones que han sistematizado y especializado la enseñanza de las disciplinas artísticas, a partir de lo cual se argumenta que las grandes capacidades y aptitudes individuales (el talento) se potencian con los procesos metódicos sustentados en una pedagogía específica, o a la inversa, que los procesos pedagógicos (la adquisición de la técnica ya conceptualizada) despiertan las grandes capacidades inherentes a determinados seres humanos. Más que superada la cuestión, quedaría evidenciado un claro intento por conciliar y complementar ambos aspectos de forma planificada, intencional y consciente a través de un currículo.

Sin embargo esto no logra la trascendencia del eterno problema ya que, más aún, vemos de forma insistente reeditada la embretada e indisoluble polaridad entre la academia y las enseñanzas basadas en prácticas de tradición y oficio con fuerte acento en el ejercicio práctico, desembocando frecuentemente en una discusión pseudo-política más que artístico-ideológica (y oportunamente gnoseológica), es decir en la creación de dos bandos enfrentados por la conquista del “poder”, el cual garantizaría al poseedor del mismo la verdad única sobre los caminos que conducen al arte. Pero claro está, conducentes a un arte vacío de todo contenido sustancial. Incluso se ha llegado a un extremo tal (equívoco) de identificar entre los años 60 y 90 del siglo XX a la academia con la técnica y a la formación artística no académica con el talento (rasgo que hemos heredado de la generación inmediata anterior, y más aún).

Dejemos el intríngulis para los críticos acordando una cosa fundamental, las diferentes posiciones pueden articularse (para nosotros son posiciones complementarias) y no se anulan mutuamente, ambas tienen sus leyes propias, ponen en juego relaciones y métodos particulares y explotan las capacidades de cada individuo de forma singular, pero esto no es lo relevante puesto que un artista se legitima y constituye por su creación más que por su formación, en otras palabras, por su capacidad de transformar lo dado para crear una “realidad” original, inaugurando así una novedosa lectura del mundo.

La aparente importancia de esta discusión seudo-política nos ha hecho caer en el círculo cerrado de la carrera por la supremacía de la técnica o el talento, postergando la construcción de las ideas y el compromiso con  las mismas (Ver Nota 1 al final del artículo para precisar la connotación que le damos aquí a “contenido” y construcción de las “ideas”). Algo esperable en instituciones de educación formal (sobre todo de gestión estatal), ya que responden a políticas educativas causalmente implementadas por un Estado dependiente en un país con gran nivel de penetración y explotación extranjera. Pero lo insospechado es que la enseñanza artística no oficial y autogestionada, también haya caído en la prescindencia de las ideas, puesto que se supone una cuota de contracultura en los espacios “independientes”.

Así la educación artística muestra un panorama desolador, enrolada en viciosas discusiones[2] intrascendentes y carente de contenidos; discusiones de las cuales el conjunto de las artes y sus artistas no han quedado sustraídos, mostrando por un lado, su incapacidad para transferir lo más esencial de su quehacer al ámbito de la construcción del conocimiento, (académico o no, intencional y sistematizado), esto es, la habilidad de distanciar críticamente la vida cotidiana y el ejercicio de la creación expresiva como una emergencia social: el arte tiene la clara intencionalidad de transformación de la realidad adversa, desde una posición crítica y conciente a través de la evidenciación social de una nueva construcción; y por otro lado, la comunidad artística y su academia, también muestran su debilidad para poder romper el cerco ideológico de clase dominante de las instituciones educativas y organizaciones propias.

Esto se ve plasmado en la inconsistencia de los saberes producidos derivados de los procesos de “enseñanza aprendizaje”. Nuestra crítica apunta a que concretamente la enseñanza y formación en materia artística también han anclado con frecuencia en la laberíntica discusión sobre la técnica y el talento sin avanzar sobre los problemas ideológicos. La técnica y el talento no hablan estructuralmente de las ideas, o al menos no son los cimientos sobre los que se erigen las mismas. Esta discusión ha dejado de lado la cuestión de las ideas convirtiendo al arte y su aprendizaje-enseñanza en una exhibición de técnica y talento, lo cual es muy interesante. Pero más interesante y urgente es la discusión y comunicación de las ideas de país libre frente a país sojuzgado, Estados opresores frente a Estados oprimidos, identidad histórica frente a colonización cultural, hombre dueño de sí mismo frente a hombre alienado y explotado, colectividad y colectivización frente a individualismo y aislamiento, equidad frente a desigualdad, justicia frente a autoritarismo impune… en otras palabras, el conflicto de las fuerzas sobredeterminantes de nuestras prácticas institucionales.

En definitiva es necesario discutir y comunicar todos los temas sustanciales que incumben a la construcción de nuestro auténtico arte como parte de nuestra vida, un arte con valor de uso social que penetre nuestra realidad para revolucionarla.

Hay que poner la técnica y el talento al servicio de las ideas y no al revés.


                                                                                     _____ final del artículo _____


(Nota 1): La mayor parte del arte que se realiza está sujeto a una estructura económica que lo determina. También el “tipo” de arte que se quiere y  no se puede realizar, está sometido al dominio de esta misma estructura.

Toda estructura económica se asienta en una concepción de hombre y crea un modelo de hombre a reproducir.

Si bien el aspecto estético comprende lo artístico creativo, lo emocional y demás elementos, incluyendo las ideas mismas, no podemos ignorar, sobre estas últimas, cuánto dependen y lo sujetas que están a lo que nos referimos como estructura económica. Es decir, aquella estructura (infra y super-estructura) que determina y organiza la forma de vivir de un pueblo, sobre la base de las clases y estratificación social y digitando lo que se debe o no debe aceptar.

Las condicionas materiales de vida determinan las posibilidades de desarrollarse de las personas y se relacionan directamente con las ideas impuestas por los sectores dominantes obligándolas a aceptar o rechazar todo los productos creados por la sociedad, ideales o materiales. Estos sectores de poder manipulan las industrias de oferta y consumo y la conformación ideológica de la población en general, donde claro está se incluyen los hacedores de arte como los que consumen sus obras.

Los temas y contenidos que se tratan bajo la férula de tal o cual estructura económica, tienen que ver con una supuesta realidad que se representa en las conciencias de los seres humanos. Representaciones y conciencias “creadas” por la misma estructura y las instituciones y que poco coinciden con la auténtica realidad.

En general los temas y contenidos de un teatro son los temas y contenidos de un estructura económica que tiene poder de dominio.

De ahí que muchas veces la actitud de artistas y “espectadores” sea de rechazo a todo tipo de arte popular y clarificador. Digo, aquel arte comprensible y develador de las propias contradicciones y desesperanzas. De ahí la actitud de rechazo a cualquier arte que ponga en tela de juicio y en ridículo al sistema de relaciones sociales y materiales que lo aliena por la búsqueda desesperada de unos cuantos dólares... Cuando ya la dignidad es solo un lejano recuerdo o privilegio de una minoría que posee más.

                         

                                                         



[1]Escrito y corregido entre 2005-2010

[2]Es cierto y bastante des-ideologizante, pero hay que reconocer que una gran mayoría ha cerrado la discusión decidiéndose por la salida académica y su acreditación sin más cuestionamientos, solo en función de su valor de uso en el ámbito laboral, ya que sirve como credencial de ingreso al mercado educativo regulado por el estado.